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Cómo planifico mi año, ante un escenario incierto

Enero es el mes de los propósitos. Es el momento de fijar objetivos de negocio y personales para el resto del año.

Y, una vez más, nos ha tocado hacerlo en un contexto de incertidumbre por lo que pueda llegar a pasar, no solo en los próximos meses, sino también en los próximos días.

En cualquier momento puede aparecer un caso positivo o bien una nueva restricción que modifique acciones que teníamos previstas, y nos fuerce a cambiar de rumbo rápidamente.

Así hemos vivido en los últimos dos años, y es probable que 2022 sea así también.

 ¿Cómo podemos planificar, entonces, en este escenario?

En el mundo empresarial se suele hablar de objetivos SMART, es decir, de trazar metas concretas que sean específicas, medibles, alcanzables, relevantes y temporales.

Y esto es muy importante.

Pero también, en el contexto actual, es difícil. Los planes que hacemos pueden verse modificados por las diferentes situaciones con las que nos podemos ir encontrando.

Por eso, tan importante como planificar es tener flexibilidad y resiliencia, para reajustar cuando sea necesario.

En estos últimos dos años, hemos aprendido a tener cierta cintura en los objetivos que nos han enseñado en las escuelas de negocios y en las universidades, y a medir con mucha más frecuencia de lo que lo hacíamos.

Hoy día, tenemos que saber movernos rápido en espacios inciertos, y ayudar a que los equipos de trabajo sean más moldeables, para alcanzar objetivos aún con escenarios cambiantes.

Los objetivos, más allá de los números

Ahora bien, así como hay muchas cosas que se deben medir en la empresa, hay otras que no se miden, y que son imprescindibles para poder trabajar.

Hace un tiempo, empecé a plantearme si mi objetivo de vida se estaba realizando. Y, como empresaria, este objetivo personal no puede ir desligado de mi propósito de empresa.

Por eso, al pensar en objetivos anuales – de crecimiento, de venta, de posicionamiento…- para mí es esencial que estén en concordancia con mi objetivo vital, que es ayudar a las personas.

Y este propósito tiene que llegar a mi equipo también.

Porque adaptarnos a la incertidumbre es importante, pero también lo es mantener la ilusión por venir a trabajar cada día.

Este mes, en la reunión de planificación anual en la empresa, hablamos sobre lo que tenemos que crecer y los objetivos que tenemos que alcanzar.

Pero, especialmente, nos enfocamos en nuestro compromiso de asesorar de la mejor manera a nuestros clientes en todo lo que necesiten.

Para mí es muy importante que mi equipo comparta la ilusión por ayudar, que puedan poner el alma cada vez que asesoran a un cliente y le transmitan la seguridad que necesita.

Al mismo tiempo, creo que si las personas de la empresa quieren aprender algo nuevo, tienen algún interés en un área determinada o tienen voluntad de aportar en un campo específico, esto también debe tenerse en cuenta en el plan.

En definitiva, cuando eres empresaria, o empresario, los objetivos de vida tienen que estar en línea con los propósitos de la empresa.

De lo contrario, tendrás una empresa sin alma, y la sensación de no estar cumpliendo los objetivos que quieres.

Anna de Quirós
Anna de Quirós

Socia Directora Cobertis Correduría de Seguros

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Sobre mí

Soy Anna de Quirós, socia directora de Cobertis, y lo que me apasiona es ayudar a las personas. Cuidarlas, ayudarlas de verdad.

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