6D327E0A-CAD9-41D2-B132-A4FBF823D3B2

El detrás de escena de ser mujer empresaria

El 19 de noviembre se celebra el día de la mujer emprendedora. Es una fecha reciente, instaurada por las Naciones Unidas en 2014, y tiene como finalidad sensibilizar a la sociedad sobre las dificultades a las que aún nos enfrentamos las mujeres al querer iniciar un negocio y promover la igualdad de género en el ámbito empresarial. 

El término “emprendedora” incluye a diferentes perfiles, como profesionales independientes, propietarias de pequeños comercios locales, creadoras de startups y fundadoras de negocios ya consolidados. Todas tienen en común el liderar un negocio propio, por lo tanto yo me siento más cómoda utilizando la palabra empresaria.   

En mi caso, hace 12 años que me convertí en empresaria, y lo hice tras más de una década liderando equipos y proyectos dentro de otra organización del sector de los seguros. Coincido en que las dificultades de género en el mundo empresarial existen; de hecho, yo misma me he movido siempre en el mundo de los seguros, un sector que ha estado controlado por hombres durante mucho tiempo, lo cual ha marcado unas pautas y una forma de relacionarse y hacer negocio.  

Pero también pienso, y he podido comprobar, que cuando te ganas el respeto profesional, la cuestión de género pierde peso. Como empresarias, es nuestra misión defender la igualdad en el día a día, también en las pequeñas actitudes y gestos cotidianos.

En los últimos años, se ha comenzado a hacer marketing alrededor de la figura de la mujer emprendedora. Se habla sobre inspiración, motivación… y todo eso está muy bien, pero donde realmente se construye la empresa es en el día a día

Por este motivo, en este artículo quiero compartir contigo 5 aprendizajes personales que recomiendo a toda empresaria tener presente cada día, al levantarse por la mañana. 

Grandes objetivos, pequeñas metas

Como mujeres empresarias, es tan importante establecer nuestros objetivos como, también, tener claro qué estamos haciendo hoy para conseguirlos.

Podemos tener objetivos relacionados con nuestro crecimiento empresarial, con el lanzamiento de determinados productos, con el establecimiento de nuestro negocio en un determinado sector o con el afianzamiento de una cultura corporativa en nuestro negocio, por ejemplo. 

Es cierto que es necesario trabajar con objetivos de futuro, tanto a medio como a largo plazo.

Pero hay algo que no se suele decir tanto, y es que si no trabajamos hoy para alcanzar esos objetivos, no van a llegar nunca

Los grandes objetivos se pueden desglosar en pequeñas metas, cercanas y alcanzables, que nos irán acercando poco a poco hacia donde queremos.

 Como empresaria, la rentabilidad de tu negocio es tu responsabilidad

Yo suelo decir que motivada se debe salir de casa, y siendo empresarias, más aún. Debemos motivarnos a nosotras mismas. Poner el foco en donde queremos llegar, teniendo claro que detrás de nuestra actividad hay un objetivo económico.

Porque hay algo que debemos empezar a decir alto y claro, y es que las empresarias nos dedicamos a dejar el mundo un poco mejor, haciendo que nuestras empresas sean rentables. 

De esta manera generamos un impacto positivo en todo nuestro entorno: en nuestras familias y seres queridos, en las personas que trabajan con nosotras, en nuestra comunidad. Además, generar riqueza nos permite colaborar con aspectos sociales, con iniciativas o con ONGs.

Igualdad y corresponsabilidad a diario

Pienso que es especialmente importante hablar de esto ahora, porque venimos de una pandemia que nos ha perjudicado mucho a las mujeres, especialmente, a las mujeres empresarias.

La mujer, por normativa, sigue asumiendo el rol de cuidadora, cuando en muchos casos esos cuidados se podrían dividir de una manera equitativa. La conciliación sigue siendo un gran freno para el desarrollo de la mujer empresaria y para que esto cambie debemos poner sobre la mesa la corresponsabilidad de las personas, las empresas y las leyes.

 Hay que creérselo, trabajar, y aprender a delegar

Las empresarias aportamos valor a la sociedad a través de nuestro trabajo, pero debemos ser nosotras las primeras en convencernos de ello. Hay que creérselo y trabajar.

Ahora bien, esto no quiere decir que tengamos que hacer todo nosotras. Aprender a priorizar qué hacemos para alcanzar nuestros objetivos es importante. 

Pero también lo es saber delegar, externalizar y colaborar. Conocernos a nosotras mismas nos permite saber en qué somos mejores, y qué podemos delegar en otros profesionales. 

Mente abierta, sin miedo a equivocarse 

Saber delegar y colaborar es especialmente importante cuando te apasiona lo que haces, y tienes más ideas que tiempo para llevarlas a cabo. 

Pero luego hay otro punto, y es aceptar que te puedes equivocar. Como me dijo un amigo hace tiempo, “a veces se gana, y otras veces, se aprende”.

Cuando te equivocas aprendes de ti mismo, de cómo respondes ante la adversidad. Pienso que las mujeres llevamos la resiliencia en nuestro ADN, solo hace falta perder el miedo al error. 

A veces, ante un reto, podemos sentir cierta incomodidad. Pero esto es parte del crecimiento empresarial. Salir de donde estamos cómodas, conocer otros sectores, abrir los ojos, aprender… 

Se trata de hacer algo que nos apasione, que nos guste cada día. Adversidades habrá siempre, pero no debemos dejar que nos frenen. Son, simplemente, parte del camino.

 

Feliz día de la mujer empresaria.

Especialmente a mis compañeras de Dona’t un impuls

Anna de Quirós
Anna de Quirós

Socia Directora Cobertis Correduría de Seguros

Compartir
Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on linkedin
Share on whatsapp
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sobre mí

Soy Anna de Quirós, socia directora de Cobertis, y lo que me apasiona es ayudar a las personas. Cuidarlas, ayudarlas de verdad.

Lo más popular
¿Quieres contarme algo?
Categorías
Categorías
Entradas relacionadas